Sr. Ricardo Vásquez Ulloa - Administrador General
Estimada Familia trumbuliana, profesores, administrativos, apoderados, alumnos y ex alumnos. Representantes de la CUE y de la IPCH, invitados y autoridades que nos acompañan.
Hoy es un día muy especial para nuestro establecimiento, el Colegio Presbiteriano David Trumbull. Hoy cerramos las celebraciones por nuestros 140 años de vida institucional. Celebraciones que comenzaron con actividades especiales en Abril de este año.
Ha sido un año que se ha desarrollado con variadas dificultades, un año difícil, pero que hemos enfrentado de la mejor manera posible, tratando de avanzar en el quehacer académico, extra académico y económico financiero.
Hoy el colegio está incorporado a Jornada Escolar Completa y es participa de los convenios de TIC incorporados a la educación, donde estaremos recibiendo en los próximos meses más de 30 nuevos equipos computacionales, impresoras y proyectores de última tecnología. Pertenecemos al Convenio SEP, lo que destaca nuestra atención a alumnos en calidad de prioritarios para el sistema educacional chileno, teniendo hoy más de 40 alumnos recibiendo educación en forma gratuita en nuestro establecimiento en virtud de su condición socioeconómica y familiar.
Son 140 años. Al llegar a esta etapa podemos decir que nos sentimos jóvenes y llenos de vida. Sentimos que cada año se transforma en un desafío de crecer, de motivarse, de proyectarse. A pesar de los permanentes obstáculos, como la falta de recursos o poco apoyo a las nuevas ideas y cambios. Pero seguimos soñando en un futuro promisorio y hago propias las palabras de un extraordinario hombre que dijo tener un sueño: Martin Luther King, que en su memorable discurso de 1963 dijo: “No nos deleitemos en el valle de la desesperación. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo… decía en ese memorable discurso. Si estuviera vivo hoy, casi 60 años después, habría visto ciertamente grandes cambios en su nación, como ver al primer hombre de su raza asumir como presidente de su país. Guardando las proporciones: yo y sé que Cecilia y otros que amamos a este colegio, tenemos un sueño, un sueño de futuro, que se construye con pequeños logros y avances, no necesariamente con fastuosidad o grandilocuencia.
Queremos que cada uno de los que forman esta comunidad se sientan imbuidos de este sentido de pertenencia, de este deseo de que afuera nos reconozcan como personas que han pasado por una gran institución. Con una actitud de pertenencia.
Se cuenta que un transeúnte se detuvo un día ante una cantera en la que trabajaban tres compañeros. Preguntó al primero:
- "¿Qué haces, amigo?"
Y éste respondió sin alzar la cabeza:
- "Me gano el pan picando piedras".
Preguntó al segundo:
- "¿Qué haces, amigo?"
Y el obrero, acariciando el objeto de su tarea, explicó:
- "Como ves, estoy tallando un peldaño de piedra".
Preguntó al tercero:
- "¿Qué haces, amigo?"
Y el hombre, alzando hacia él unos ojos llenos de alegría, exclamó:
- "Estoy edificando una catedral".
1 Cor 3:12-13, Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarazca, la obra de cada uno se hará manifiesta; …y el fuego la probará.
- Podemos picar piedras todos los días.
- Podemos acudir a nuestras responsabilidades moviéndonos como autómatas.
- Podemos fatigarnos procurando el dinero o el pan de nuestros hijos.
- Podemos vivir neuróticamente creyendo que nuestras metas son las cuentas
Si. Se puede sobrevivir de ese modo. Pero permanentemente nos estaremos estrellando contra una roca que nos despedaza. Y además una sensación de vacío habitará en nuestro interior.
La sabiduría de la vida está precisamente en tener el gozo de "construir una catedral", de tener proyectos y sueños amplios, de trascender a lo cotidiano.
Nosotros estamos construyendo esta institución, no solo estamos haciendo lo que debemos hacer por cumplir, sino proyectándonos hacia el futuro, vislumbrando lo que será un colegio que cada día supere sus propios desafíos y metas, un colegio que en 20, en 40, 80 ó 100 años más, si Cristo no viene antes, será admirado como una gran institución que albergó en sus aulas a hombres y mujeres que fueron útiles a nuestra ciudad, a nuestra nación, al mundo. El mismo sueño de hace 140 años, el mismo de los albores de esta institución, el mismo sueño que nos hace sentir jóvenes, les invito a ser parte de este sueño, y construir nuestra catedral y no solo picar piedras.
Dios bendiga a nuestro colegio y nos permita ver con nuestros ojos ese futuro soñado, ver esa catedral…
Ricardo Vásquez Ulloa
Administrador General
C.P.D.T.
Octubre 2009